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La calle de Alcalá: la más larga de Madrid

Recorrer la calle de Alcalá es trasladarte al Madrid más castizo, vas caminando y suena en tu cabeza ese chotis que tantas veces has tarareado: Por la calle de Alcalá con la falda almidoná y los nardos apoyaos en la cadera”.

Señorial y elegante, la calle de Alcalá es una de las arterias principales de Madrid. Con sus casi 11 kilómetros es la más larga de la ciudad. Empieza en la mítica Puerta del Sol va hacia el este-noroeste de la ciudad y acaba en el barrio de Canillejas.

Sus monumentos, comercios, ajetreo de tráfico y de viandantes hace que la calle sea una de las preferidas de los madrileños y turistas.

¿Qué puedes encontrar si paseas por la calle de Alcalá? Te lo contamos paseando por algunos de los monumentos más emblemáticos. Ponte en el KM0 de La Puerta del Sol y avanza hacia la estatua del Oso y el Madroño, ya comienzas la calle de Alcalá.

Uno de los primeros edificios que te vas a encontrar es el edificio del Círculo de Bellas Artes, en el que puedes ver sus exposiciones o tomarte algo en la terraza de la azotea mientras disfrutas de unas increíbles vistas.

El siguiente edificio que vas a poder ver es el Edificio Metrópolis, compartido con la Gran Vía y coronado por la estatua de la Victoria Alada. En Gran Vía también se encuentra el Hotel Regente donde te podrás alojar para disfrutar de la calle de Alcalá.

No podemos olvidarnos de la Fuente de la Diosa Cibeles, imponente en medio de la Plaza con su mismo nombre, esperando a recibir las celebraciones de los aficionados merengues de la ciudad.

Si hablamos de la calle de Alcalá es obligatorio hablar de La Puerta de Alcalá, uno de los monumentos más famosos de la capital. Construida por mandato de Carlos III y diseñada por el arquitecto Francesco Sabatini daba paso a los viajeros que llegaban a Madrid desde Francia y Aragón.

Pasando por La puerta de Alcalá llegas al parque de El Retiro. Otro imprescindible de la ciudad. Sus 118 hectáreas se extienden en 4,5 km de arboladas y el gran lago.

En la zona este-noroeste, dejando atrás el centro, la calle de Alcalá sigue su andadura hasta otro de los monumentos emblemáticos de Madrid. Hablamos de Las Ventas, la plaza de toros de la ciudad. La plaza tiene un estilo neomudéjar y la decoración se realizó a base de azulejo cerámico, en el que figuran los escudos de todas las provincias españolas y otros motivos ornamentales.

Hemos recorrido ya casi 11 km de calle y ya estamos en el final. La calle de Alcalá finaliza en el barrio de Canillejas. Antes de llegar, un punto en el que parar es el Parque la Quinta de los Molinos. Una zona verde que incluye extensiones de cultivo y frondosas arboladas.

Si te ha gustado el paseo no dudes en visitar la ciudad, te esperamos en Hotel Regente.

 

 

 

 

 

 

 

 

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